jueves, 31 de marzo de 2016

LA MONARQUÍA COMO MODELO DE ESTADO



Hoy me gustaría enumerar las principales razones por las que creo que todos los españoles deberíamos apoyar sin ambages a nuestra Monarquía como modelo de Estado.

El sentido democrático de un Rey:  El Rey de España representa a todos los españoles sin excepción, lo cual es intrínsecamente lo más democrático que hay. Mientras que los partidos políticos que gobiernan son elegidos en las urnas en pugna con sus enemigos y, cuando salen elegidos, siempre defienden más los intereses de la parte de la población que les ha elegido que los de la parte que ha votado en su contra, un Rey siempre defiende por igual a todos los españoles, porque no está sujeto a una elección cada 4 años.

El Rey representa la unidad de España: Mientras que en la España de hoy conviven un batiburrillo de partidos políticos entre los que se encuentran buenos partidos pero también partidos que pretenden destrozar su unidad territorial, la Monarquía es el nexo común de unión entre todos los pueblos y territorios de España. Con la Monarquía tenemos un espacio independiente de los partidos que ofrece consenso, libertad, seguridad, igualdad, solidaridad, estabilidad y por encima de todo, unidad. Lo único que une institucionalmente a España en todos los sentidos es el Rey y, por tanto, la Monarquía.
El Rey como cabeza visible: Mientras que la presencia de un presidente de gobierno de cualquier país (a excepción, obviamente, de las grandes superpotencias), pasa prácticamente desapercibida en cualquier lugar, el hecho de que el Rey de España o el Príncipe de Asturias estén presentes en cualquier asunto relacionado con la representación de España en cualquier lugar del mundo, aporta a nuestro país un prestigio y un valor incalculable que jamás podrá aportar ningún político.

El Rey desde el punto de vista de los negocios para España: Dado el potencial del Rey, su imagen, su llegada  y su agenda, nuestro monarca ha aportado durante sus años de reinado muchos de los más potentes contratos internacionales para las empresas españolas. Asimismo, ha dejado abiertas infinitas puertas de cara a que nuestros políticos obtengan negociaciones provechosas para los españoles  y su prestigio exterior es el primer aval para la marca España, que cuando va tras del Rey es sinónimo de éxito. De esto dan sobrada fe los embajadores y los Ministros de Exteriores.
La libertad del Rey para actuar sin ataduras: Mientras que en la actividad institucional, los partidos políticos siempre deben limitar al fin y al cabo su actuación verdadera a aquellos otros partidos políticos que les son afines o con quienes  comparten unas políticas similares, el Rey habla, negocia y trabaja en un entorno libre de tendencias políticas, comportamientos influidos por partidismos y sin tener en cuenta la lucha política. Solo mira por España con seriedad, energía y sin depender de nadie.
La Monarquía como valor histórico: No todos los países tienen la suerte de tener un pasado tan rico culturalmente hablando como España. Nuestra riqueza cultural y nuestra historia siempre ha ido de la mano de la Monarquía, y es una suerte poder vincular nuestra riqueza histórica con el mantenimiento de nuestra  histórica Monarquía, que es la Institución que ha traído a España donde está.
El Rey como Jefe de las Fuerzas Armadas: El hecho de que el Rey sea Jefe de Estado y a la vez de las Fuerzas Armadas imprime en las mismas un carácter unitario y democrático que nos ha venido siempre muy bien, especialmente en momentos como el 23-F, cuando el Rey asumió con honor dicho cargo y reprimió el Golpe de Estado.
Coste de la Monarquía: El coste de una Monarquía Constitucional tiende a ser siempre más bajo que el de una forma de Estado Repúblicana. En el caso español, además, tenemos la Monarquía con el presupuesto más bajo de Europa, solo por encima del Principado de Mónaco, y además en la actualidad se trata de un presupuesto expuesto a luz y taquígrafos. A día de hoy, cada español paga aproximadamente 0,20 céntimos de euro al año para el sostenimiento de la Monarquía. Con un cálculo así, e imaginando que el coste de la Monarquía subiera un 3% anual y que dentro de 100 años seamos 60 millones de españoles, esto supondría que la Monarquía costaría a un español, en toda su vida, un total de 101 euros, algo absolutamente ridículo en comparación con lo recibido gracias a la Monarquía. Por poner solo un ejemplo, el coste de la República de Italia ronda los 120 millones anuales y exige un gigantesco dispositivo de gasto cada pocos años para elegir a un presidente de la República, algo que en España es innecesario.



Gastos que evita la Monarquía: Con una Monarquía, los españoles ahorramos muchísimo dado su carácter permanente. En las repúblicas existen costes electorales presidenciales, gastos de presidencia (independientes de los Primeros Ministros), cientos de asesores para Presidente de la República y/o Primer Ministro, personal a su servicio, sueldos vitalicios para ex presidentes, seguridad, escoltas, residencias y muchos otros conceptos.
El prestigio del Rey: Independientemente de que, como Rey de España, el Rey ostenta una serie de títulos y honores por derecho, nuestro Rey goza de un prestigio internacional imbatible e inigualable por ningún otro personaje privado o público en España, lo que ayuda a engrandecer la imagen y la repercusión de nuestro país. A nivel personal y en nombre de los españoles, el Rey ha contribuido de manera decisiva a estrechar lazos internacionales con España y a potenciar la unidad de Europa. Nadie en España, en ninguna época de la era moderna, ha ostentado en su persona tanto prestigio internacional.

España muestra una fortaleza inusual ante los actores internacionales y la sociedad publica porque la monarquía contribuye al sostenimiento de la soberanía nacional con acciones destinadas al diálogo, la concordia, el respeto a las instituciones y al Estado de derecho, la democracia y la confianza.

Confiamos en que la Monarquía traiga a España muchos éxitos y aciertos tan necesarios para los españoles y mostramos nuestra lealtad y gratitud a Su Majestad el Rey.



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